El 90% de las lesiones y muertes de trabajadores en espacios confinados son el resultado de peligros atmosféricos. Un recinto confinado es un espacio suficientemente grande para que una persona entre a realizar el trabajo pero que no está diseñado para la ocupación continua del trabajador.

El espacio confinado tiene un acceso y salida limitados, y disponen de un nivel de oxígeno deficiente. Incluso con presencia de contaminantes tóxicos o inflamables. En consecuencia, las empresas deben adoptar estrictas medidas preventivas para reducir los riesgos de accidentes. Tanques de almacenamiento, túneles, alcantarillas, arquetas subterráneas o cisternas de transporte son algunos ejemplos. Las características descritas suponen unos riesgos que se deben tener en cuenta para evitar accidentes:

Riesgos específicos de trabajos en espacios confinados:

La asfixia: En condiciones normales, el aire se compone de 21% de oxígeno. Si éste se reduce, se producen síntomas de asfixia, un riesgo que se agrava cuando se sitúa por debajo del 17%. En dicho caso, la falta de oxígeno puede provocar la pérdida del conocimiento del trabajador.

Incendio y explosión: La poca renovación del aire, en ocasiones provoca una peligrosa concentración de sustancias inflamables que creen una atmósfera explosiva.

Intoxicación: La concentración en el aire de substancias tóxicas como gas, vapores o polvo fino, puede producir intoxicaciones cuando superan los límites de exposición recomendados. Según el tipo de trabajo hay que vigilar la posible creación atmósferas que pueden no ser tan obvias. Por ejemplo, la principal preocupación de la industria cervecera no es la intoxicación por alcohol, sino la exposición a niveles elevados de dióxido de carbono (resultante del proceso de fermentación).

Ventiladores para trabajos en espacios confinados

Ventiladores para trabajos en espacios confinados

La ventilación es una medida preventiva fundamental para disponer de un espacio de trabajo seguro. Para conseguir una renovación total de la atmósfera interior es necesario tener un flujo de aire adecuado con 20 intercambios de aire completos por hora. Una solución efectiva es la ventilación forzada mediante el uso de ventiladores compactos, ligeros y resistentes que introducen y extraen el aire de forma continua. Los circuitos de ventilación deben estar diseñados para que el barrido y renovación del aire sea correcto.

Para trabajos de ventilación en condiciones extremas es necesario el uso de equipos resistentes y con la certificación correspondiente. Para estas atmósferas peligrosas, como son los entornos explosivos, recomendamos el uso de ventiladores que cumplan las normas especificadas por la directiva ATEX 94/9 / CE, IECEx, CE, INMETRO y UL. Por ello, son adecuados para su uso en industria y otras aplicaciones exigentes como transporte marítimo y buques FPSO, químicas, plataformas marinas, entre otras.

Proceso de ventilación de un espacio confinado

Para conseguir un proceso de ventilación correcto, se debe aumentar la corriente de aire natural de los espacios confinados. Para ello, hay que colocar estos dispositivos en el punto más alto y extrayendo aire desde el punto más bajo posible. Sitúe los sistemas de ventilación en las aberturas de los espacios confinados que no se usarán para la entrada ni salida, ni para la transferencia de materiales. El espacio debe ser lo suficientemente grande para acomodar los conductos, tubos o dispositivo de movimiento de aire sin crear restricciones al flujo de aire. Además, es importante evitar las curvas en los conductos y tuberías porque reducen el flujo de aire en un 50 por ciento en la mayoría de los casos.

Además del uso de ventiladores, el supervisor de entrada debe disponer de herramientas de medición necesarias para asegurar la idoneidad del espacio de trabajo. Para cualquier duda o consulta puedes rellenar el formulario que encontrarás a continuación o contactarnos al correo comunicacion@baroig.com

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